Las campañas de prevención contra el empleo de elementos pirotécnicos en Nochevieja no han conseguido evitar que el cuerpo de Bomberos estrenara 2012 con gran ajetreo. Aunque en ningún caso se produjeron heridos, el servicio municipal de extinción de incendios efectuó 25 salidas en las primeras horas del año con un balance preocupante: dos balcones y cuatro coches prácticamente calcinados a consecuencia de los petardos.
El siniestro más aparatoso se produjo pocos minutos después de las campanadas en un balcón del sexto piso del número 57 de la calle Sabino Arana. Una caldera estallaba como consecuencia del impacto de un artefacto explosivo. Las dimensiones que alcanzaron las llamas alertaron a los vecinos, aunque la intervención de los Bomberos evitó que los daños se propagasen más allá del mirador.
Poco más tarde, los vecinos del número 5 de la calle Etxepare avisaban de que un balcón se encontraba en llamas. Cuando llegó el camión de extinción de incendios el fuego ya se había propagado hasta una habitación.
Buzón de Correos
El lanzamiento indiscriminado de petardos también dejó cuatro coches calcinados o con graves daños. Dos de ellos estaban estacionados en la calle Zurbaran y los otros, en Urquijo 87 y Alameda Rekalde. Más sospechas generó la aparición de un buzón de Correos también completamente destrozado por el fuego en la calle Hurtado de Amézaga. Fuentes municipales creen que alguien introdujo deliberadamente un cohete en su interior.
Prueba de la carga de trabajo que tuvieron los Bomberos en la capital vizcaína es que los partes de incidencias superaron a los del resto de cuerpos de extinción de Bizkaia. El servicio foral registró 23 actuaciones, en las que tampoco se produjeron heridos, aunque sí daños materiales de diversa consideración. Getxo y Sestao fueron las localidades más afectadas, con cinco avisos cada una. En el municipio fabril, las actuaciones se centraron en apagar varios contenedores en las calles Los Baños y la plaza de Tres Concejos. En Txabarri, desconocidos prendieron fuego a varios plásticos de una vivienda en construcción y en La Iberia, a restos de muebles abandonados.
elcorreo.com
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